Documental y Transcripción

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Transcripción completa

El texto íntegro del documental: prólogo y cinco actos.

Yo tenía mil razones personales, yo tenia una tradición en la que mi madre siempre habló de la dictadura, del franquismo y tal.

A ella le habían matado a su hermano cuando ya tenía seis años y fue el primero que mataron en mi pueblo y al único que no lo sacaron del pueblo lo mataron y lo enterraron allí mismo en un barranco. Y eso mi madre pues lo tenía, vivió toda la vida condicionada por semejante suceso, una mujer pasando miedo, etcétera. Yo cuando se habla de la memoria histórica me parece muy bien todos los que desaparecieron y que hay que hacer nosotros hemos hecho cosas por eso, pero hay un paquetón de gente de una generación entera que vivió con miedo, que vivió con preocupación, yo lo vi en casa con mi madre. Hasta incluso con la muerte de Franco no se resolvió el tema porque la gente seguía teniendo la preocupación de lo que había pasado.

Yo tengo una hermana, dos hermanas mayores que yo pero en concreto la mayor de todas que estudiaba en Madrid.

Y entonces ese año estamos hablando del año 67, mi padre cuando iba a verla estudiaba allí pues siempre venía comentando qué vergüenza porque veía cargas policiales y demás. Es una cosa de la que se hablaba. Pero sí que éramos un grupo de chicas porque por supuesto solo estudiábamos chicas que nos gustaban como otras cosas. Todo lo que nos sonaba distinto nos atraía tanto el música, la música francesa nos deslumbraba.

Y entonces el hecho de que nos dijeran de la posibilidad de ir a unas charlas para hablar de temas diversos así se nos presentó apunté enseguida.

Seguida supe que esa podía llegar no tan consciente como lo digo ahora, que esa podía llegar a ser mi gente y mi mundo desde el principio.


Yo cuando era joven, desde los 14, como no estaba a gusto, quería buscar algo distinto, me apuntaba a los club juveniles de la iglesia, iba a los cineforos sobre todo del Centro Pinatelli, que está en la personal Constitución, hacía muchas películas con debate después y ahí oían voces distintas, cosas que a mí me interesaban, y entonces iba buscando, pero no encontraba, cuando veía un acto había en el suelo, pues yo miraba que no estuviera nadie para cogerla y a ver quién se encontraba el contacto, pero no de manera, claro, hasta que al final ya pues contaste, pues cuando tenía 20 años, contaste con la juventud comunista, y me pareció bien lo básico, y lo que quería sobre todo era luchar contra la dictadura.

Vale, fue en el año 2018 donde entré en Primo de la ESO, en mi instituto, en el I.S. Paulo Serrano, y donde conocí mediante una junta de delegados, la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón, y donde pues me dijeron de que si quería unirme y yo con todas las ganas, me unía a Fadea, y ahí fue donde empezó toda mi experiencia militante y donde vaya a la asociación, la agradezco todo, porque ha sido la asociación que me ha abierto las puertas a todos los movimientos sociales, políticos, donde me ha dado un espacio para abrir esa visión política.


Yo empecé en el año 1968 después de salir de la mililla y yo no empecé jovencito, era joven evidentemente, tenía 22 años, pero no empecé en las juventudes de nada, sino ya directamente en el Partido Comunista y en comisiones sobre ellas. Empecé sobre todo me impulsó a participar y a comprometerme la detención de un compañero mío de trabajo de la fábrica, que ya había estado detenido y en la cárcel dos veces anteriormente, se llamaba Manolo Machín, y teníamos muy buena relación, él me hablaba mucho de la política, él fue mi padre político digamos y lo detuvieron en una Asamblea de los Pinares de Venezuela el 9 de abril de 1968, más tarde lo condenaron y eso me llevó a tomar la decisión de que había que comprometerse y pasar a la acción y no solamente estar despectado.

Pues yo en el instituto había una Asamblea Feminista y es el primer contacto que yo tengo como un espacio más asociativo, ahí conozco a personas que, bueno, varias personas que conocen Torrellas como un espacio donde salen campamentos, a mí me venen como un campamento de gente de izquierdas, que es muy chulo, que te vas a pasar muy bien, entonces en el 2018 es el primer verano que yo voy a Torrellas, me encanta el sitio, me encanta la gente, me apetece un montón seguir ahí, me ofrece ser coordinadora de mi centro en Fadea, entonces ahí empieza a militar en Fadea durante todo el año con otra amiga, empezamos a coordinar nuestro instituto y empezamos a hacer actividades, a ir a manifestaciones, es que era un boom del feminismo muy grande, yo ahí estaba implicada también en la Asamblea Feminista del 8 de marzo y empiezo pues estoy un poco con las tres cosas, no la Asamblea Feminista, Fadea y el movimiento del 8 de marzo y bueno, pues ese puede ser como mi comienzo el feminismo más que nada, pero vinculado a Fadea.

Acto 1

Yo creo que principalmente era no tener libertades, o sea desde mi punto de vista, creo que ser joven del franquismo te permitía realizar muchas menos cosas de las que puedes realizar ahora mismo. Creo que el colectivo LGTB no tenía ningún tipo de facilidad para hacer nada, las mujeres tampoco tenían mucha facilidad para hacer nada.

Simplemente si era sombra heterosexual, más o menos podías vivir de una manera adecuada y podías hacer las cosas xs, pero en cualquier otro colectivo, cualquier otra minoría, era completamente discriminatorio. Yo creo que bastante difícil, bueno también depende de qué tipo de joven eras, pero si yo tuviese que haber vivido mi vida en el franquismo, yo creo que hubiese sido bastante complicado.

Sobre todo por la parte de las necesidades que ya tenemos los jóvenes de involucrarnos, reunirnos o forjar cosas nuevas, en esa época yo creo que hubiese sido complicado.

Todo depende de quién eras y cuál era tu forma de estar en la sociedad de aquel entonces. Había una juventud mayormente apática, probablemente porque sus padres habían transmitido el miedo existencial al régimen y a la represión que había en aquel momento. Y en realidad vivir en España para la mayoría de la gente era bastante triste y muy poco amplio desde el punto de vista de los derechos.

Estábamos una minoría que nos denominábamos a nosotros mismos como vanguardia juvenil que luchábamos en aquel entonces por que las libertades en este país volvieran, cuando después de casi 40 años habían sido secuestradas en aquel golpe de Estado horroroso que supuso el alzamiento nacional contra la República y los derechos.

Y bueno, éramos muy pocos los jóvenes, podíamos hablar de un 1% o un 2% que intentamos junto con los mayores de aquel entonces que venían resistiendo desde años atrás a la dictadura en conquistar de nuevas situaciones de libertad en este país, por eso vivir durante el franquismo era diferente en función de quién eras tú y cuál era tu compromiso y cuáles habían sido tus familias, tus influencias y el ambiente en el que te habías criado.

Pues era aún no crecer. Durante el franquismo los recuerdos que yo tengo, los primeros empiezan en la casa familiar donde era muy triste todo, se pasaba mal porque eran los años aquellos de las cartillas del racionamiento y demás.

El recuerdo para ir al colegio, la primera vez que fui al colegio tenía que irme a la silla porque no había.

Luego ya sí que pasé a un colegio que era vinculado a la parroquia del barrio donde vivía y ya sí que había pupitres y demás.

Era, digamos que era muy opresivo porque además no había posibilidades de ir al cine, bibliotecas, cosas de esas y demás.

Y luego lo que se destilaba y lo que en el colegio nos enseñaban era la obediencia de vida, el decir sí a todos los que las personas mayores decían y demás.

Una enseñanza absolutamente repetitiva y bueno, es verdad que llega la adolescencia a pesar del franquismo llega y es cuando empiezas un poco a salir, a explorar el barrio, a conocer otras personas e incluso empezar a desarrollar un poquito de vida social que desde luego en la adolescencia era, digamos, muy con muy poco condicionante porque lo único que te importaba era poder evadirte un poco y a partir de ahí estaban aquellas cosas de siempre escondidas, faltaría más.

Llegaba el primer cigarrillo y llegaba la primera vez que estabas con una chica, pero en fin, toda de una forma como muy grandestina. La situación en el franquismo fue muy dura para nosotras y nosotros.

La mayoría de la gente fuimos a la cártel, intentuación en el año 70 por usar contra el proceso de burgos, fundamentalmente fue mi detención. Pero luego la situación fue tremenda de persecución, me tuve que ir varias veces fuera de Zaragoza, volver. El feminismo fue la lucha muy dura, muy dura, muy dura para que nos costó muchísimo llegar a la mayoría de las mujeres.

Acto 2

Yo pertenezco a la emigración de pueblo-ciudad. Mi familia vino del pueblo a buscarse la vida a Zaragoza al inicio de los años 60. Caímos en el barrio del Picarral y donde había un ambiente de incercidumbre y violencia, porque la mayoría de las vecinas y los vecinos eran de nuestra misma situación, gente que venía del pueblo a buscarse la vida a la ciudad. En mi barrio, había violencia. En ese ambiente de incercidumbre generaba que había muchos suicidios, había muchos hombres que se tiraban a la vía del tren porque estaba el ferrocarril cerca, violencia de género. Los niños vivíamos como un vecino, matabas a su mujer en un balcón con una tijera, mientras los niños mirábamos, como pegaban novios a las novias en los campaus de enfrente.

Vivíamos también, había muchas familias que delinquían, a la policía estaba así, día sí, día no. Las familias eran todas numerosas, vivíamos en 35, 40 metros cuadrados, ocho, nueve personas y en ocasiones hasta quince, a veces venían los abuelos. Y el ambiente familiar, el padre era el autoritario, era muy autoritario y vi una relación con los hijos muy autoritaria. Y las madres, digamos que eran las amas de casa, trabajaban en la limpieza. Y los padres trabajaban en fábricas o en la construcción. Lo que sí había era la posibilidad de salir a la calle. Yo me lo pasé en Grané de Pequeña desde ese punto de vista porque el urbanismo lo permitía, vivíamos en un barrio que estaba un poco inserto en una zona de campos, y salíamos a la calle, pandillas que jugábamos al marropaño, a los cromos, a las gomas, al churroba, a las tabas, al todo.

Jugábamos en el campo y podíamos salir y bajar a la calle todo lo que queríamos, la verdad es que eso era lo positivo. Y había un ambiente muy comunitario y de tal forma que al llegar al barrio celebrábamos juntos las navidades toda la escalera, subíamos, bajábamos, comíamos en uno y en otro. Además había un ambiente solidario porque los salarios se cobraban semanalmente y muchas veces no llegaba para comer. Y había muchas vecinas que venían a pedir dinero para poder comprar comida. Entonces, dentro de ese ambiente difícil y duro, digamos que reinaba una cierta solidaridad y un espíritu comunitario que nos hacía la vida muchísimo más fácil. Durante el franquismo no se podía estar de otra manera, que ser resistente, pero a la vez resistente, activo, estando en contra de todo el sistema que nos habían establecido.

Todo tipo de represiones, de estamentos, pues de alguna manera, si trabajabas en la acción cultural, tenías que ser contrapultural. Y si estaba socialmente, pues implicado también, en cambiar mínimamente lo que ya habían establecido, no era de otra manera que siendo resistentes, pero activos. Pues, era crecer en blanco y negro. Era una época muy oscura, había bastante miseria. Yo nací en el barrio, aquí en Torreiro. Y recuerdo que había viviendas muy pequeñas, con familias con muchos hijos. Todo acompañaba porque estaba todo sin asfaltar, apenas había árbol a urbano, cosas de estas era otra dimensión, en donde se vivía. Tampoco había medios materiales, las casas eran… Si tuvieramos que dar un repaso a las casas que hay ahora y cómo vivíamos entonces, habría alguno que alucinaría, que creería que estamos contándole cuentos chinos. La verdad es que había bastante miseria. Hasta que ya me di cuenta de las cosas, la iglesia era jugar un papel preponderante en la educación, porque era ella la que lo llevaba. Y era muy habitual… Bueno, los primeros viernes de mes me parece que era, en las escuelas nos hacían ir a Misa. Los miércoles de ceniza nos ponían la ceniza, en las escuelas. El día anterior al viernes íbamos a confesarnos. Y me acuerdo de estar ya haciendo el bache elemental y nos hacían salir de las clases para ir a los capuchinos para hacer esto que os estoy contando.

La iglesia jugó un papel preponderante, era el aliado primero del régimen.

Acto 3

Pues mi militancia consistía como estaba en la universidad en estar en los comités universitarios, en participar en las huelgas que se convocaron, en las manifestaciones, en ir a hacer octavillas para repartir y tirar por las calles de Zaragoza para que la gente se enterara, en las asambleas, en las manifestaciones, etcétera. Yo empecé, ya te digo, repartiendo octavillas, repartíamos también hojas que hacíamos en lo que se llamaban las diendamitas que eran unas multicopiadoras a base de tinta, teníamos que tener mucho cuidado porque esa tinta se pegaba mucho y era de color violeta y si te agarraba las uñas, podía ser uno de los elementos en los que te pillaran y demás, ¿no?

Llevaba algún otro mensaje y demás y sobre todo trataba difundir cuando había alguna huelga, cuando había alguna movilización o cuando se planteaba alguna concentración o demás, ¿no? Yo milito en el movimiento de la ecoprocesa Zaragoza y la mayor parte de mi militancia consiste estar en la asociación movida en el sindicato de estudiantes en defensa de la universidad Aéreo y básicamente mi militancia consiste en formar jóvenes y involucrarlos en los distintos tipos de luchas sociales de la ciudad, bueno, hacer que se interesen, ¿no? por lo bonito que es luchar por tus ideales y tener conciencia social y en eso vaso mi militancia. Bueno, yo aún sigo siendo un militante de base, ¿no? aún sigo siendo militante de mi instituto, ¿no? en este caso el Instituto Avenpace, donde curso el ciclo superior de animación sociocultural y bueno, aún sigo en la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón, seguimos haciendo actividades, seguimos integrando a gente, seguimos trabajando en nuestras colonias, en nuestras actividades cada mes, nuestras campañas, entonces eso es lo que vamos a haciendo, ¿no? Pues mi militancia era en la Comisión de Mujeres de la Asociación de Vecinal del Picarral y era pues intentar promocionarnos las mujeres que teníamos al principio, pues como que teníamos que salir también de casa a participar en la vida social del barrio y comprometernos pues con las APAS, con los colegios, en donde estaban nuestros hijos, en la Asociación Vecinal, pues con todo lo que se reivindicaba, pues que las mujeres también nos incorporaramos pues a las reivindicaciones que se hacían pues en aquellos tiempos, pues reivindicábamos que hubiera luz en las calles, que teníamos calles sin luz, que también reivindicábamos pues el asfalto de las calles, en fin, un poco era el que la vida de los barrios también nos teníamos que implicar para mejorar y que la vida de los barrios fuera una vida más enriquecedora y más dinda, ¿no? Cuando yo, bueno, cuando estaba viviendo en Cestona, pues en esos momentos, en 1978, resulta que condenaron a unas mujeres por abortar y yo que vivía en Cestona, que era de 5.000 habitantes y el primer día nos juntamos 15 mujeres y lo que se habló de los problemas que teníamos las mujeres y yo hasta entonces no me había dado cuenta que para mí fue un esfuerzo, empezamos a autoinculparnos, bueno, yo no la había oído eso nunca en la vida, ¿no? Entonces autoinculparte diciendo yo también he abortado, pero todo el mundo lo puso con una naturalidad, pues bueno, pues bueno, pues, pues sirvemos a la cazel toda, sí o qué sé, ¿no? Y ahora mismo milito en el movimiento like progresista de Aragon, estoy encargada de llevar el grupo de mujeres libres, que es el grupo de feminismo, entonces es algo que pues está muy vinculado, domina el comienzo de mi militancia, me gusta mucho y ahí pues hacemos actividades de feminismo en la universidad, actividades de sensibilización, organizamos obviamente actividades pues para el día de 8 de marzo, para el 25 de noviembre, también hacemos un poco de activismo en redes, que aunque no es lo ideal, porque un poste en Instagram no va a cambiar el mundo, es muy necesario que los movimientos sociales se impliquen en las redes sociales para contrarrestar el aguja del fascismo que hay en estos medios y luego también me encargo de las actividades de Fadea, que es la federación de asociaciones de estudiantes de Aragon, en la provincia de Zaragoza, no todas, pero bueno, me encargo un poco de coordinadas actividades y ahí hacemos actividades de sensibilización en los institutos pues de distintos temas, de movimiento LGTB, de antirracismo, de medio ambiente, de feminismo, entonces también pues un poco esas actividades y si ahora más que nunca estamos con la escuela pública, pues porque está habiendo situaciones que pueden peorar la calidad de nuestra educación.

Pues una vez en el autobús con mi novio pues los dimos un beso en el autobús y uno de los, como se llamaban, los que controlan los billetes nos llamó la atención, que en el franquismo esta gente eran los chivatos, o sea, había mucha policía social en los autobús, en los controladores. Entonces nosotros le dijimos que no, vamos, que que pasaba y se montó una pequeña bronca en el autobús, hayan metidos y la gente la verdad es que nos apoyó y echó al señor este del autobús, o sea que fue una visoria pequeña desde ese ambiente de represión moral que había en el, ya casi en el posfranquismo, los primeros años. Yo he sobreestudido, porque la insanitaria se hubo muy implicada con el tema del aborto, la educación sexual y tal, vale, entonces iba a los institutos y me tocó un instituto que yo no conocía, que era por ahí, por la zona del bajo agon, era sobre todo me parece que era mecánica o así, o sea, todos hombres, iba a hablar de la aborta, de la educación sexual, etcétera, y dije bueno, como les voy a poner nota, el que no quiere escucharme que se levanta y se vaya, oye, que no se levantó ninguno, es yo, dije, esta es la mía.

Que también, bueno, pues una de las reivindicaciones fuertes que hicimos en el barrio fue desde la comisión de mujeres, pues se implicara en los centros de salud que pusieran la planificación familiar y los métodos anticonceptivos, que entonces no los negaban los médicos, ¿no? Y una vez que nos presentamos al médico de Cabecera, que era el que teníamos entonces a pedir que nos dieran los métodos anticonceptivos, él nos negó rotundamente, que no nos los daba porque no quería cometer él un pecado para que nosotras podiéramos joder bien a gusto. Yo creo que eso es un hecho de como se vivía entonces la gente joven que ahora lo tenéis todo mucho más fácil, no os podéis hacer una idea de mujeres casadas y con cuatro hijos que ya tenía yo, pues esa era la negativa de que no querían poner la planificación familiar ni darnos los anticonceptivos, o sea que esa fue una lucha fuerte que tuvimos las mujeres de los barrios, la coordinadora, el frente feminista.

He pensado en el COVID, que el COVID fue un año muy malo para el asociacionismo, para obviamente el movimiento, he entendido como que no te puedes relacionar con nadie, no había muchas normativas y nos fuimos de campamentos y ya teníamos como dos etapas, una en la que había menos gente y la que había más gente, como dos periodos. Y el segundo día, el segundo periodo creo que fue pues hubo un positivo y hubo que mandar a todo el mundo a casa y se quedó su grupo del campo de voluntariado con tres monitoras y el director del gran bavento y yo era una de esas tres monitoras y creo que para mí este momento como que significa mucho porque de repente fue como que éramos capaces de mantenerlo todo, una unión, a mí me ayudó mucho también a ver de lo que yo era capaz de hacer.

La anécdota que mejor recuerdo, la que más gracia me hace fue cuando estaba en primera a eso, me integré en la asociación, pero el problema fue que todos los demás integrantes de Fadea en mi instituto eran todos de bachillerato, todos se reunían fuera del recreo y hablamos con Jefatura y me dieron permiso para salir fuera del recreo a reunirme con ellos y mis compañeros de clase al ver esto pues de repente toda la clase se quería unir a Fadea entonces es como una anécdota muy chula y que siempre cuento ¿no? Yo había ido como todos los días a trabajar las ocho, salir a trabajar me fui a comer y lo primero que hizo fue ir al sindicato a hacerme cargo porque no sabíamos elegido, me hice cargo cogiendo las llaves del suelo, los que perdieron me tiraron las llaves del suelo no le dieron la mano. Entonces voy al sindicato, me pongo a abrir despacho, cajones y viene un compañero que había salido de la ejecutiva y me dice oye José Antio, que acaban de entrar en el Congreso los diputados a tiros, nosotros ya no sabíamos qué hacer y lo primero que tuve que hacer, la primera decisión que tuve que tomar fue encontrar a un amigo mío que sabía en una furgoneta y le dije «dá un favor, vente al sindicato, capa la matrícula de la furgoneta que te vas a llevar los archivos de los afiliados» y se llevó a dejar archivos y cuando en la puerta me digo no me digas dónde los llevas, tú los escondes donde quieras pero no quiero saberlo yo ni se lo digas nada y claro.

Os contaría que el 23F, vamos a 23F el día del golpe de estado de tejero, yo era de la dirección del Partido Comunista de Aragón, una de las medidas que tomamos para garantizar además que los datos personales de todos los militantes no pasaran a la policía, es decir, para guardarlos fue meterlos en una furgoneta, una furgoneta que usábamos de vez en cuando dentro del partido y aparcar directamente en la calle, creo que fue una manera segura de garantizar las fichas y los datos personales de todos los militantes. Y por el momento de la militancia es cuando te detienen en comisaría, cuando pasas por la mano de la Brigada Política Social de Franco a la Política Secreta entras en comisaría y nunca sabes lo que puede pasar contigo, esa es la situación que tienes más fuerte, te pase dos veces, la primera me torturaron físicamente y psicológica también, amenazándome con mi familia y en la segunda que me atató en cuanto físico de pegarte y de, pues hubo un hecho que me mandaron a una mujer y sin explicarme nada, entró en el calabozo, el calabozo que estás aquí sola, cerró la puerta por dentro y me mandó desnudar, desnudar entera, también quitarme las bragas y entonces me cachéo viándome dentro de la boca como antes, debajo de las asilas, entre las piernas y me dijo doblate hacia adelante, me miró los genitales y me abrió también el ano.

Y el peor momento, yo creo que fue los primeros meses de clandestinidad y el tiempo que estuve en Epila escondida, eso para mí fue el peor momento porque además tuve que estar escondida en casa de una persona que tenía pocos recursos económicos y yo prácticamente no comía, me daba vergüenza comer cuando era una mujer que tenía su marido en la cárcel porque le había pegado un golpe a un guardia civil porque le había quitado al guardia civil un televisor y le dio un golpe y estaba el hombre en la cárcel, era una familia de muy pocos recursos a la que nos llevaron a otra militante y a mí en Epila, las cuevas de Epila, y para mí aquello fue una experiencia muy mala porque me avergonzaba de tener que comer de algo que era de ellos.

La militancia a veces es dura, quema mucho porque supone muchas horas, muchas horas libres que tendríamos que dedicar a la familia, a las amistades y las dedicamos a la militancia, pero al final es muy duro, es muy duro quemarse en ambientes que son tan bonitos, que construyen tanta comunidad, pero bueno siempre tenemos a las compañeras y a los compañeros que nos acompañan en todo este recorrido y donde nos tenemos que apoyar. Recuerdo la muerte de Grimau, de Julián Grimau, uno de los dirigentes del Partido Comunista, y como digo los estados de excepción, el estado de 70, la muerte de Eruano, después recuerdo con una terrible tristeza el asesinato de los abogados de Atocha, todos los abogados de Atocha eran amigos míos, yo conocía a todos, había tenido con ellos ser militantes del PC, había tenido con ellos reuniones, las mantenía con la cierta regularidad, eran por tanto vigentes, eso lo recuerdo, recuerdo el entierro al que estuve en Madrid.

Con la llegada de la democracia todo el desencanto que supuso porque esa situación, habíamos militado mucho, trabajado mucho por una situación democrática amplia y los resultados que vimos los democráticos no nos gustaron, no nos convencían, estábamos muy cansados, defraudadas y desilusionadas, una cierta sensación de traición por parte de la ciudadanía porque veíamos que la militancia, los partidos que habíamos trabajado duro en el franquismo por traes la democracia, cuando nos presentamos a las elecciones tanto autonómicas, o sea tanto generales, como las municipales no conseguimos los resultados suficientes que esperábamos. Cuando llevas un tiempo largo en lo que casi todo te sale bien o todo te sale bien y de repente en pocas semanas pues todo te sale mal y de repente las personas con las que compartías espacio ya no están y te toca el doble trabajo y de repente no te sale o no te ves cabacitado y piensas que todo va a ir mal y ahí es cuando lo ves negro, pero bueno.

El peor momento siempre es cuando luchas por algo durante mucho tiempo, pones mucha fuerza en lo que estás haciendo y llegas al final y pierdes, pierdes eso que por lo menos pues por ejemplo cuando hicieron el cinturón fue un chafón después de muchos años de militancia y demás, pero sin embargo si dándole la vuelta la vamos el razonamiento y la experiencia te dice que muchas de las cosas que has estado luchando por ellas resulta que afloran porque solo hemos vivido en el barrio pues a los 15-20 años, muchas de las cosas que estabas luchando fuerte por ellas, luego te has cuenta que a los 15-20 años se ve como normal lo que estabas diciendo «joder, pero mientras tanto has tenido que salir una fuerza tremenda».

Acto 4

que cómo lo hicieron, no? O sea, yo creo que ahora es complicado y eso que supuestamente tenemos capacidad para hacerlo, espacios libres y así. Si a mí ahora me parece complicado luchar por mis luchas sociales y tengo un espacio legal, imagínate si no lo tuviese.

Los lazos de amistad y de compañerismo a partir desde cero y construir cosas que muy participadas, siempre pensando en el colectivo y a ser responsable de lo que dices. Si tú estás diciendo una cosa, no puedes practicar la contraria. Entonces, a todo eso me ha ayudado y la verdad es que después de pasar tantos años no entendería mi vida sin haber participado en todo esto. Hay un libro de Maximo Gorky que es «Así se templó el acero» y yo creo que describe bastante bien esa novela lo que supuso los tiempos de lucha en clandestinidad para todos los que participamos de aquella situación. Nos hicimos muy fuertes y eso a mí me ha servido lógicamente para tiempos después. Fueron momentos muy duros pero esos momentos muy duros nos construyeron con muchísima fortaleza para abordar el resto de nuestra vida con unas características que creo que fueron positivas.

Yo creo que más me ha portado ella a mí que yo a ella. Con el tiempo te va costando más y tal pero estoy demasiado condicionado por esa manera de actuar y resulta ya difícil cambiarlo.

Totalmente no me arrepiento absolutamente de nada de lo que he hecho. He aprendido mucho he conocido a gente súper interesante y pienso que yo no sería como soy sino fuera por la militancia. Pues me encantaría preguntarles a toda esta gente que luchó en esa época cómo lo vivía, cómo lo vivía su familia, cómo lo vivían sus amistades. Yo creo que todo el recorrido que hemos hecho con mi pareja y la familia que hemos formado y toda la vida yo creo que es una satisfacción que hay que dar. Hay que dar lo poquico que hemos hecho por mejorar la sociedad y por mejorar la vida de la gente pues yo creo que es lo que importa y hay que dar. Hay que dar porque vas por el barrio y casi por donde pasas has participado que el urbanismo pues que se hiciera en pues pensando más en la gente que los institutos pues todos los institutos que hay los reivindicamos pues también la gente del barrio, el centro de salud, vas ahora al centro de mayores y es una de las reivindicaciones que también se hizo hace años desde la asociación y ahora ves la de la gente y la mayor que vaya a disfrutar dices bueno pues mi granito de arena ha ido el puesto y esa es la satisfacción que te queda en la vida de haber hecho el bien.

La verdad es que yo recuerdo como las épocas más importantes de mi vida aquellas, aquellas en donde había una solidaridad tremenda, donde había unas asambleas de distrito y de facultad enormes que hoy no las hay. Donde cada huelga que teníamos había clases paralelas para que pudiésemos seguir presentando los examenes o sea donde había esa solidaridad con la clase obrera y íbamos a las fábricas y contribuíamos en las cajas de resistencia que se llamaban para que aquellos sobre los que se ponían en lucha pues pudiesen tener que no iban a cobrar, pudiesen tener recursos económicos. Esa ilusión donde además debatíamos todo, debatíamos las formas de relación, de pareja, el patriarcado, el amor libre hablábamos de todo, de cómo hacer otra sociedad diferente.

Sí, sí, considero que me ha merecido la pena, yo lo buscaba, lo quería, estoy orgulloso de haber sido una persona que he luchado contra la dictadura y además se me ha aportado obviamente analizar políticamente, siempre que nos uníamos, siempre que tenemos una reunión analizamos políticamente la situación, la situación política, era el primer punto que hacíamos siempre, se le exponían y comentábamos. ¿Por qué? Que fuerzas sean por un lado, por otro, lo que pasaba en la dictadura que no salía ningún periódico, porque no había ningún debate, pues se debatía, aprendes cosas, aprendes y aparte que es lo que te pide mentalmente, lo que te pide tu cuerpo es usar contra la dictadura, siempre, y eso estoy segura, y lo volvería a hacer.

A ver, yo creo que hay muchas preguntas que se les pueden hacer, muy interesantes, sobre todo donde se reunían, cómo se movilizaban o porque, bueno, el por qué luchaban yo les más no lo entiendo, pero sí que es verdad que los ideales pueden haber cambiado, entonces yo creo que sobre todo les haría muchas preguntas y agradecería un montón que hubiésemos, bueno, que hubiesen favorecido esta transición a la democracia. Para mí ha sido la experiencia vital más importante de toda mi vida, o sea, una experiencia vital, experimentada, porque experimentar la solidaridad, la fraternidad, el estar en comunión con otras personas, profundamente, el luchar por los mismos objetivos, intereses, es una experiencia, yo creo que necesaria en la vida, y muy impactante y determinante, que crea una impronta especial social, y yo eso tuvo la fortuna de vivirlo, esa experiencia de solidaridad y fraternidad, entonces me decía la pena por eso, y también porque yo, como se contaba, vivía clase obrera en un barrio periférico, mis opciones vitales eran muy pocas, y además, al ser mujer, divididas por dos, ¿no?, no había estudiado, tenía la penasformación, entonces una mujer de aquella época, tenía muy pocas opciones vitales, su destino era el matrimonio, casarse y tener hijos, y yo realmente, aunque tampoco era muy consciente al principio, realmente era rebelde y esa vida no me gustó, no la quería, entonces esta lucha política, lo que me permitió es abrir una puerta, ver nuevas posibilidades.

Es lo que me ha dado vida, no me imagino estar cerrando los ojos a lo que está pasando, por ejemplo. No solamente ha creado un pensamiento que es con el que vivo y que es el que me muevo, sino que además me ha facilitado relaciones, contactos, conocimiento social y tranquilidad conmigo mismo, en muchos momentos la sensación de sentirme en el sitio, además, en el que mi propio pensamiento pide que me pueda sentir. Bueno, pues primero de todo, agradecerles a todas ellas, a todos ellos, toda la lucha que han dado por esta ciudad, por su gente, por las libertades que ahora gozamos y que pueden ser amenazadas ahora mismo, que van a darles también un mensaje de que la lucha no para, que todos los movimientos sociales están activos, con más o menos gente, pero que vamos a seguir luchando, que la juventud está en pie, aunque no lo parezca.

Yo a mí, con muerencia, me gustaría decirles a los jóvenes que por favor que me inviten que hagan lo mismo, yo tengo una pena satisfacción, yo condiciría con el poeta aquello confieso que hay vivido, cuando ya tienes la vida al tremendo, ya he cumplido los 70, tienes que echar la mirada detrás y decir, bueno, has servido para algo, has hecho algo, te has… yo tengo la plena convicción de que hemos trabajado, que hemos contribuido, hemos hecho cosas y hemos desarrollado muchas actividades, que después en el trasfondo hemos hecho la revolución y hemos salvo al mundo, pero en nuestro entorno hemos hecho lo que teníamos que hacer y además sinceramente yo tengo una profunda satisfacción.

Claro que merece la pena la militancia, me ha aportado primero ser una persona, digamos, con proyecto y con sueños, con esperanzas y con ideales, cosa que en el franquismo era absolutamente necesario para poder sobrevivir, ¿no? Me ha proporcionado tremendo compañerismo, sobre solidariedad increíbles y sobre todo saber que se formaba parte de un proyecto común que la esperanza era tener libertad, tener democracia y ayudar a que en este país empezaran las cosas a cambiar, sobre todo para empezar a dar derechos y empezar a dar libertades, ¿no? Hoy en día una de las cosas que más me preocupa, me cabrea, me indigna, es la ligereza con la que se habla de dictadoras, se habla de dictadores cuando se valoran, se permiten conceptos como el de la libertad o como el concepto de la democracia que se convierte en cosas totalmente distintas de aquello por lo que se luchó y por lo que costó tanto conseguir, ¿no?

Acto 5

Como ha cambiado la cosa, que cuando nosotros estudiamos historia y estudiamos el nazismo, pensamos que era una cosa muy lejana que nunca iba a poder suceder. Ahora vemos vídeos de la gente levantando el brazo, de la gente con mensajes que piensan que son patrióticos y son, en realidad, fascistas, pero tal vez ellos no lo identifican, creo que esto se ve a una desinformación, que mucha gente que de verdad no entiende lo que está diciendo o no ve las consecuencias de lo que está diciendo, que odia a las personas simplemente por ser de otro sitio, por ser diferente, y creo que aquí nosotros, tanto desde nuestro movimiento como otros movimientos sociales, otros sindicatos, otras asociaciones, tenemos el deber de ponernos en primera línea de batalla, y decir que esto no es así, que las cosas pueden ser distintas, que no toda la juventud es de derecha, es que es algo también que se dice mucho.

Sí, yo creo que en las actuales circunstancias el fascismo es perfectamente posible, no hay más que ver lo que dan las encuestas, los resultados electorales en Sudamérica, aquí en Europa, etcétera, y es perfectamente posible que vuelva a pasar, porque la gente no tiene memoria, se olvida, y después tenemos un problema de que nos teledirigen a través de las redes, las comunicaciones, etcétera, y la gente es poco reflexiva. El fascismo nunca se ha ido, el fascismo se escondió, se disfrazó, y pasó por decirlo de alguna manera a formar parte de células durmientes que están volviendo a aparecer ahora. Quiero decir, lo que aparece ahora no es que aparezca de nuevo, sino que estaba escondido y lo han sacado a la luz, porque han visto que es el momento oportuno, han tenido ellos suficientes generaciones de jóvenes en libertad para haberlos alerdados, porque yo creo que han entrado en una pacía y en una falta de compromiso absoluto.

Yo creo que el fascismo nunca se ha ido, entonces, volver.

Quiero decir, que el fascismo no se desarrolle en dictaduras totalitarias, no significa que haya fascistas que hayan asubido cargos durante todos estos años. ¿Ya no son España? Pueden volver, y estamos volviendo.

Un lema de las comisiones estudiantes revolucionarias, el fascismo nunca fue involucionado, que la mentira evolucionó en Taragón y en España, pero sí que puede volver, eso sí, y estamos volviendo. Si llamamos fascismo al gobierno PPVox, pues lo tenemos ya aquí, o sea, en Taragón ya lo tenemos, por lo tanto, yo pienso que depende fundamentalmente de nosotros, teniendo en cuenta muchas variables, lógicamente, que no me voy a meter en ellas, el tema geopolítico, etcétera, etcétera, pero depende mucho de nosotros, de la movilización que tengamos y sobre todo los jóvenes. El fascismo es obvio que puede volver. La pregunta sería si estamos dispuestos a dejar volver al fascismo.

Yo creo que la juventud realmente no es como nos la pintan en redes sociales, creo que hay mucha juventud comprometida también, solo hay que ver las aulas que visitamos, los talleres que hacemos en los institutos, también hay mucha juventud comprometida, hay mucha juventud que no va a dejar que el fascismo vuelva, entonces vamos a acogernos a esa esperanza, a esa juventud comprometida, a esa juventud que nunca va a dejar que vuelva el fascismo. Lo que es que pueda volver es que ha vuelto.

Las últimas elecciones del departamento alemán es el fascismo puro y lo que tenemos es lo que ya sabemos. Cientos miles de inmigrantes que mueren en las aguas del Mediterráneo, en un hecho escandaloso de diferenciar pues el tipo de vida de unos y de otros, y ya lo de Gazi y Palestina es fascismo puro. Bueno, el fascismo está ahí, es que no se ha ido, es que la transición nuestra del franquismo al momento actual ha estado ahí, es una mancha oscura y en la sombra no sólo en España sino en el mundo. Sí, claro que puede volver, seguro, vamos en ello están. El fascismo puede volver porque el fascismo siempre, siempre, históricamente, digamos, ha apoyado en tres cuestiones.

Una de ellas ha utilizado la preocupación y el malestar, digamos, general para buscar el culpable. Entonces, en este caso concreto lo estamos viendo. Los culpables son los y las inmigrantes que son los que vienen, los que quitan, los que invaden, los que conquistan y todo lo demás. Entonces, ese es uno de los elementos. El segundo elemento tiene que ver con el populismo que le dice a la gente que quiere oír. Entonces le cuentan todos los problemas que tiene y dicen que ellos lo van a resolver y lo van a resolver con orden, con seriedad y con legitimidad, que es la legitimidad que da el tener razón, porque construyen su propia razón. Y lo tercero se apoyan, y eso es especialmente notable en los tiempos que vivimos, en la difusión de bullos, mentiras, engaños y propagandas.

Devels, el ideólogo del nazismo, evidentemente lo tenía muy claro. Cía que una mentira, si la repiten mil veces, se convierte en una verdad. El partil de ahí se asume, era el instigador de todo el régimen y de todo el sistema propagandístico del tercer rey de Hitler. Ahora cuentan además con las redes sociales, redes sociales que yo muchísima veces defino como estercoleros, porque evidentemente son lugares y espacios donde probablemente nacieron con una intención, son espacios por el que circulan y trasintan bullos, mentiras, engaños, falsedades y que además tranquilamente permite a cualquiera, incluso sin decir quiénes, poner y escribir la mayor salvajada que haya.

Con otro formato yo creo que ya está aquí, con otro formato un poco distinto, pero mi opinión es que está aquí y hay un proyecto para aniquilar la democracia liberal sin lugar a dudas a nivel mundial. Eso lo tengo clarísimo porque es la gente más poderosa quien está en este momento señalando que la democracia es un obstáculo en sus negocios.

Transcripción completa

El texto íntegro del documental: prólogo y cinco actos.

Yo tenía mil razones personales, yo tenia una tradición en la que mi madre siempre habló de la dictadura, del franquismo y tal.

A ella le habían matado a su hermano cuando ya tenía seis años y fue el primero que mataron en mi pueblo y al único que no lo sacaron del pueblo lo mataron y lo enterraron allí mismo en un barranco. Y eso mi madre pues lo tenía, vivió toda la vida condicionada por semejante suceso, una mujer pasando miedo, etcétera. Yo cuando se habla de la memoria histórica me parece muy bien todos los que desaparecieron y que hay que hacer nosotros hemos hecho cosas por eso, pero hay un paquetón de gente de una generación entera que vivió con miedo, que vivió con preocupación, yo lo vi en casa con mi madre. Hasta incluso con la muerte de Franco no se resolvió el tema porque la gente seguía teniendo la preocupación de lo que había pasado.

Yo tengo una hermana, dos hermanas mayores que yo pero en concreto la mayor de todas que estudiaba en Madrid.

Y entonces ese año estamos hablando del año 67, mi padre cuando iba a verla estudiaba allí pues siempre venía comentando qué vergüenza porque veía cargas policiales y demás. Es una cosa de la que se hablaba. Pero sí que éramos un grupo de chicas porque por supuesto solo estudiábamos chicas que nos gustaban como otras cosas. Todo lo que nos sonaba distinto nos atraía tanto el música, la música francesa nos deslumbraba.

Y entonces el hecho de que nos dijeran de la posibilidad de ir a unas charlas para hablar de temas diversos así se nos presentó apunté enseguida.

Seguida supe que esa podía llegar no tan consciente como lo digo ahora, que esa podía llegar a ser mi gente y mi mundo desde el principio.


Yo cuando era joven, desde los 14, como no estaba a gusto, quería buscar algo distinto, me apuntaba a los club juveniles de la iglesia, iba a los cineforos sobre todo del Centro Pinatelli, que está en la personal Constitución, hacía muchas películas con debate después y ahí oían voces distintas, cosas que a mí me interesaban, y entonces iba buscando, pero no encontraba, cuando veía un acto había en el suelo, pues yo miraba que no estuviera nadie para cogerla y a ver quién se encontraba el contacto, pero no de manera, claro, hasta que al final ya pues contaste, pues cuando tenía 20 años, contaste con la juventud comunista, y me pareció bien lo básico, y lo que quería sobre todo era luchar contra la dictadura.

Vale, fue en el año 2018 donde entré en Primo de la ESO, en mi instituto, en el I.S. Paulo Serrano, y donde conocí mediante una junta de delegados, la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón, y donde pues me dijeron de que si quería unirme y yo con todas las ganas, me unía a Fadea, y ahí fue donde empezó toda mi experiencia militante y donde vaya a la asociación, la agradezco todo, porque ha sido la asociación que me ha abierto las puertas a todos los movimientos sociales, políticos, donde me ha dado un espacio para abrir esa visión política.


Yo empecé en el año 1968 después de salir de la mililla y yo no empecé jovencito, era joven evidentemente, tenía 22 años, pero no empecé en las juventudes de nada, sino ya directamente en el Partido Comunista y en comisiones sobre ellas. Empecé sobre todo me impulsó a participar y a comprometerme la detención de un compañero mío de trabajo de la fábrica, que ya había estado detenido y en la cárcel dos veces anteriormente, se llamaba Manolo Machín, y teníamos muy buena relación, él me hablaba mucho de la política, él fue mi padre político digamos y lo detuvieron en una Asamblea de los Pinares de Venezuela el 9 de abril de 1968, más tarde lo condenaron y eso me llevó a tomar la decisión de que había que comprometerse y pasar a la acción y no solamente estar despectado.

Pues yo en el instituto había una Asamblea Feminista y es el primer contacto que yo tengo como un espacio más asociativo, ahí conozco a personas que, bueno, varias personas que conocen Torrellas como un espacio donde salen campamentos, a mí me venen como un campamento de gente de izquierdas, que es muy chulo, que te vas a pasar muy bien, entonces en el 2018 es el primer verano que yo voy a Torrellas, me encanta el sitio, me encanta la gente, me apetece un montón seguir ahí, me ofrece ser coordinadora de mi centro en Fadea, entonces ahí empieza a militar en Fadea durante todo el año con otra amiga, empezamos a coordinar nuestro instituto y empezamos a hacer actividades, a ir a manifestaciones, es que era un boom del feminismo muy grande, yo ahí estaba implicada también en la Asamblea Feminista del 8 de marzo y empiezo pues estoy un poco con las tres cosas, no la Asamblea Feminista, Fadea y el movimiento del 8 de marzo y bueno, pues ese puede ser como mi comienzo el feminismo más que nada, pero vinculado a Fadea.

Acto 1

Yo creo que principalmente era no tener libertades, o sea desde mi punto de vista, creo que ser joven del franquismo te permitía realizar muchas menos cosas de las que puedes realizar ahora mismo. Creo que el colectivo LGTB no tenía ningún tipo de facilidad para hacer nada, las mujeres tampoco tenían mucha facilidad para hacer nada.

Simplemente si era sombra heterosexual, más o menos podías vivir de una manera adecuada y podías hacer las cosas xs, pero en cualquier otro colectivo, cualquier otra minoría, era completamente discriminatorio. Yo creo que bastante difícil, bueno también depende de qué tipo de joven eras, pero si yo tuviese que haber vivido mi vida en el franquismo, yo creo que hubiese sido bastante complicado.

Sobre todo por la parte de las necesidades que ya tenemos los jóvenes de involucrarnos, reunirnos o forjar cosas nuevas, en esa época yo creo que hubiese sido complicado.

Todo depende de quién eras y cuál era tu forma de estar en la sociedad de aquel entonces. Había una juventud mayormente apática, probablemente porque sus padres habían transmitido el miedo existencial al régimen y a la represión que había en aquel momento. Y en realidad vivir en España para la mayoría de la gente era bastante triste y muy poco amplio desde el punto de vista de los derechos.

Estábamos una minoría que nos denominábamos a nosotros mismos como vanguardia juvenil que luchábamos en aquel entonces por que las libertades en este país volvieran, cuando después de casi 40 años habían sido secuestradas en aquel golpe de Estado horroroso que supuso el alzamiento nacional contra la República y los derechos.

Y bueno, éramos muy pocos los jóvenes, podíamos hablar de un 1% o un 2% que intentamos junto con los mayores de aquel entonces que venían resistiendo desde años atrás a la dictadura en conquistar de nuevas situaciones de libertad en este país, por eso vivir durante el franquismo era diferente en función de quién eras tú y cuál era tu compromiso y cuáles habían sido tus familias, tus influencias y el ambiente en el que te habías criado.

Pues era aún no crecer. Durante el franquismo los recuerdos que yo tengo, los primeros empiezan en la casa familiar donde era muy triste todo, se pasaba mal porque eran los años aquellos de las cartillas del racionamiento y demás.

El recuerdo para ir al colegio, la primera vez que fui al colegio tenía que irme a la silla porque no había.

Luego ya sí que pasé a un colegio que era vinculado a la parroquia del barrio donde vivía y ya sí que había pupitres y demás.

Era, digamos que era muy opresivo porque además no había posibilidades de ir al cine, bibliotecas, cosas de esas y demás.

Y luego lo que se destilaba y lo que en el colegio nos enseñaban era la obediencia de vida, el decir sí a todos los que las personas mayores decían y demás.

Una enseñanza absolutamente repetitiva y bueno, es verdad que llega la adolescencia a pesar del franquismo llega y es cuando empiezas un poco a salir, a explorar el barrio, a conocer otras personas e incluso empezar a desarrollar un poquito de vida social que desde luego en la adolescencia era, digamos, muy con muy poco condicionante porque lo único que te importaba era poder evadirte un poco y a partir de ahí estaban aquellas cosas de siempre escondidas, faltaría más.

Llegaba el primer cigarrillo y llegaba la primera vez que estabas con una chica, pero en fin, toda de una forma como muy grandestina. La situación en el franquismo fue muy dura para nosotras y nosotros.

La mayoría de la gente fuimos a la cártel, intentuación en el año 70 por usar contra el proceso de burgos, fundamentalmente fue mi detención. Pero luego la situación fue tremenda de persecución, me tuve que ir varias veces fuera de Zaragoza, volver. El feminismo fue la lucha muy dura, muy dura, muy dura para que nos costó muchísimo llegar a la mayoría de las mujeres.

Acto 2

Yo pertenezco a la emigración de pueblo-ciudad. Mi familia vino del pueblo a buscarse la vida a Zaragoza al inicio de los años 60. Caímos en el barrio del Picarral y donde había un ambiente de incercidumbre y violencia, porque la mayoría de las vecinas y los vecinos eran de nuestra misma situación, gente que venía del pueblo a buscarse la vida a la ciudad. En mi barrio, había violencia. En ese ambiente de incercidumbre generaba que había muchos suicidios, había muchos hombres que se tiraban a la vía del tren porque estaba el ferrocarril cerca, violencia de género. Los niños vivíamos como un vecino, matabas a su mujer en un balcón con una tijera, mientras los niños mirábamos, como pegaban novios a las novias en los campaus de enfrente.

Vivíamos también, había muchas familias que delinquían, a la policía estaba así, día sí, día no. Las familias eran todas numerosas, vivíamos en 35, 40 metros cuadrados, ocho, nueve personas y en ocasiones hasta quince, a veces venían los abuelos. Y el ambiente familiar, el padre era el autoritario, era muy autoritario y vi una relación con los hijos muy autoritaria. Y las madres, digamos que eran las amas de casa, trabajaban en la limpieza. Y los padres trabajaban en fábricas o en la construcción. Lo que sí había era la posibilidad de salir a la calle. Yo me lo pasé en Grané de Pequeña desde ese punto de vista porque el urbanismo lo permitía, vivíamos en un barrio que estaba un poco inserto en una zona de campos, y salíamos a la calle, pandillas que jugábamos al marropaño, a los cromos, a las gomas, al churroba, a las tabas, al todo.

Jugábamos en el campo y podíamos salir y bajar a la calle todo lo que queríamos, la verdad es que eso era lo positivo. Y había un ambiente muy comunitario y de tal forma que al llegar al barrio celebrábamos juntos las navidades toda la escalera, subíamos, bajábamos, comíamos en uno y en otro. Además había un ambiente solidario porque los salarios se cobraban semanalmente y muchas veces no llegaba para comer. Y había muchas vecinas que venían a pedir dinero para poder comprar comida. Entonces, dentro de ese ambiente difícil y duro, digamos que reinaba una cierta solidaridad y un espíritu comunitario que nos hacía la vida muchísimo más fácil. Durante el franquismo no se podía estar de otra manera, que ser resistente, pero a la vez resistente, activo, estando en contra de todo el sistema que nos habían establecido.

Todo tipo de represiones, de estamentos, pues de alguna manera, si trabajabas en la acción cultural, tenías que ser contrapultural. Y si estaba socialmente, pues implicado también, en cambiar mínimamente lo que ya habían establecido, no era de otra manera que siendo resistentes, pero activos. Pues, era crecer en blanco y negro. Era una época muy oscura, había bastante miseria. Yo nací en el barrio, aquí en Torreiro. Y recuerdo que había viviendas muy pequeñas, con familias con muchos hijos. Todo acompañaba porque estaba todo sin asfaltar, apenas había árbol a urbano, cosas de estas era otra dimensión, en donde se vivía. Tampoco había medios materiales, las casas eran… Si tuvieramos que dar un repaso a las casas que hay ahora y cómo vivíamos entonces, habría alguno que alucinaría, que creería que estamos contándole cuentos chinos. La verdad es que había bastante miseria. Hasta que ya me di cuenta de las cosas, la iglesia era jugar un papel preponderante en la educación, porque era ella la que lo llevaba. Y era muy habitual… Bueno, los primeros viernes de mes me parece que era, en las escuelas nos hacían ir a Misa. Los miércoles de ceniza nos ponían la ceniza, en las escuelas. El día anterior al viernes íbamos a confesarnos. Y me acuerdo de estar ya haciendo el bache elemental y nos hacían salir de las clases para ir a los capuchinos para hacer esto que os estoy contando.

La iglesia jugó un papel preponderante, era el aliado primero del régimen.

Acto 3

Pues mi militancia consistía como estaba en la universidad en estar en los comités universitarios, en participar en las huelgas que se convocaron, en las manifestaciones, en ir a hacer octavillas para repartir y tirar por las calles de Zaragoza para que la gente se enterara, en las asambleas, en las manifestaciones, etcétera. Yo empecé, ya te digo, repartiendo octavillas, repartíamos también hojas que hacíamos en lo que se llamaban las diendamitas que eran unas multicopiadoras a base de tinta, teníamos que tener mucho cuidado porque esa tinta se pegaba mucho y era de color violeta y si te agarraba las uñas, podía ser uno de los elementos en los que te pillaran y demás, ¿no?

Llevaba algún otro mensaje y demás y sobre todo trataba difundir cuando había alguna huelga, cuando había alguna movilización o cuando se planteaba alguna concentración o demás, ¿no? Yo milito en el movimiento de la ecoprocesa Zaragoza y la mayor parte de mi militancia consiste estar en la asociación movida en el sindicato de estudiantes en defensa de la universidad Aéreo y básicamente mi militancia consiste en formar jóvenes y involucrarlos en los distintos tipos de luchas sociales de la ciudad, bueno, hacer que se interesen, ¿no? por lo bonito que es luchar por tus ideales y tener conciencia social y en eso vaso mi militancia. Bueno, yo aún sigo siendo un militante de base, ¿no? aún sigo siendo militante de mi instituto, ¿no? en este caso el Instituto Avenpace, donde curso el ciclo superior de animación sociocultural y bueno, aún sigo en la Federación de Asociaciones de Estudiantes de Aragón, seguimos haciendo actividades, seguimos integrando a gente, seguimos trabajando en nuestras colonias, en nuestras actividades cada mes, nuestras campañas, entonces eso es lo que vamos a haciendo, ¿no? Pues mi militancia era en la Comisión de Mujeres de la Asociación de Vecinal del Picarral y era pues intentar promocionarnos las mujeres que teníamos al principio, pues como que teníamos que salir también de casa a participar en la vida social del barrio y comprometernos pues con las APAS, con los colegios, en donde estaban nuestros hijos, en la Asociación Vecinal, pues con todo lo que se reivindicaba, pues que las mujeres también nos incorporaramos pues a las reivindicaciones que se hacían pues en aquellos tiempos, pues reivindicábamos que hubiera luz en las calles, que teníamos calles sin luz, que también reivindicábamos pues el asfalto de las calles, en fin, un poco era el que la vida de los barrios también nos teníamos que implicar para mejorar y que la vida de los barrios fuera una vida más enriquecedora y más dinda, ¿no? Cuando yo, bueno, cuando estaba viviendo en Cestona, pues en esos momentos, en 1978, resulta que condenaron a unas mujeres por abortar y yo que vivía en Cestona, que era de 5.000 habitantes y el primer día nos juntamos 15 mujeres y lo que se habló de los problemas que teníamos las mujeres y yo hasta entonces no me había dado cuenta que para mí fue un esfuerzo, empezamos a autoinculparnos, bueno, yo no la había oído eso nunca en la vida, ¿no? Entonces autoinculparte diciendo yo también he abortado, pero todo el mundo lo puso con una naturalidad, pues bueno, pues bueno, pues, pues sirvemos a la cazel toda, sí o qué sé, ¿no? Y ahora mismo milito en el movimiento like progresista de Aragon, estoy encargada de llevar el grupo de mujeres libres, que es el grupo de feminismo, entonces es algo que pues está muy vinculado, domina el comienzo de mi militancia, me gusta mucho y ahí pues hacemos actividades de feminismo en la universidad, actividades de sensibilización, organizamos obviamente actividades pues para el día de 8 de marzo, para el 25 de noviembre, también hacemos un poco de activismo en redes, que aunque no es lo ideal, porque un poste en Instagram no va a cambiar el mundo, es muy necesario que los movimientos sociales se impliquen en las redes sociales para contrarrestar el aguja del fascismo que hay en estos medios y luego también me encargo de las actividades de Fadea, que es la federación de asociaciones de estudiantes de Aragon, en la provincia de Zaragoza, no todas, pero bueno, me encargo un poco de coordinadas actividades y ahí hacemos actividades de sensibilización en los institutos pues de distintos temas, de movimiento LGTB, de antirracismo, de medio ambiente, de feminismo, entonces también pues un poco esas actividades y si ahora más que nunca estamos con la escuela pública, pues porque está habiendo situaciones que pueden peorar la calidad de nuestra educación.

Pues una vez en el autobús con mi novio pues los dimos un beso en el autobús y uno de los, como se llamaban, los que controlan los billetes nos llamó la atención, que en el franquismo esta gente eran los chivatos, o sea, había mucha policía social en los autobús, en los controladores. Entonces nosotros le dijimos que no, vamos, que que pasaba y se montó una pequeña bronca en el autobús, hayan metidos y la gente la verdad es que nos apoyó y echó al señor este del autobús, o sea que fue una visoria pequeña desde ese ambiente de represión moral que había en el, ya casi en el posfranquismo, los primeros años. Yo he sobreestudido, porque la insanitaria se hubo muy implicada con el tema del aborto, la educación sexual y tal, vale, entonces iba a los institutos y me tocó un instituto que yo no conocía, que era por ahí, por la zona del bajo agon, era sobre todo me parece que era mecánica o así, o sea, todos hombres, iba a hablar de la aborta, de la educación sexual, etcétera, y dije bueno, como les voy a poner nota, el que no quiere escucharme que se levanta y se vaya, oye, que no se levantó ninguno, es yo, dije, esta es la mía.

Que también, bueno, pues una de las reivindicaciones fuertes que hicimos en el barrio fue desde la comisión de mujeres, pues se implicara en los centros de salud que pusieran la planificación familiar y los métodos anticonceptivos, que entonces no los negaban los médicos, ¿no? Y una vez que nos presentamos al médico de Cabecera, que era el que teníamos entonces a pedir que nos dieran los métodos anticonceptivos, él nos negó rotundamente, que no nos los daba porque no quería cometer él un pecado para que nosotras podiéramos joder bien a gusto. Yo creo que eso es un hecho de como se vivía entonces la gente joven que ahora lo tenéis todo mucho más fácil, no os podéis hacer una idea de mujeres casadas y con cuatro hijos que ya tenía yo, pues esa era la negativa de que no querían poner la planificación familiar ni darnos los anticonceptivos, o sea que esa fue una lucha fuerte que tuvimos las mujeres de los barrios, la coordinadora, el frente feminista.

He pensado en el COVID, que el COVID fue un año muy malo para el asociacionismo, para obviamente el movimiento, he entendido como que no te puedes relacionar con nadie, no había muchas normativas y nos fuimos de campamentos y ya teníamos como dos etapas, una en la que había menos gente y la que había más gente, como dos periodos. Y el segundo día, el segundo periodo creo que fue pues hubo un positivo y hubo que mandar a todo el mundo a casa y se quedó su grupo del campo de voluntariado con tres monitoras y el director del gran bavento y yo era una de esas tres monitoras y creo que para mí este momento como que significa mucho porque de repente fue como que éramos capaces de mantenerlo todo, una unión, a mí me ayudó mucho también a ver de lo que yo era capaz de hacer.

La anécdota que mejor recuerdo, la que más gracia me hace fue cuando estaba en primera a eso, me integré en la asociación, pero el problema fue que todos los demás integrantes de Fadea en mi instituto eran todos de bachillerato, todos se reunían fuera del recreo y hablamos con Jefatura y me dieron permiso para salir fuera del recreo a reunirme con ellos y mis compañeros de clase al ver esto pues de repente toda la clase se quería unir a Fadea entonces es como una anécdota muy chula y que siempre cuento ¿no? Yo había ido como todos los días a trabajar las ocho, salir a trabajar me fui a comer y lo primero que hizo fue ir al sindicato a hacerme cargo porque no sabíamos elegido, me hice cargo cogiendo las llaves del suelo, los que perdieron me tiraron las llaves del suelo no le dieron la mano. Entonces voy al sindicato, me pongo a abrir despacho, cajones y viene un compañero que había salido de la ejecutiva y me dice oye José Antio, que acaban de entrar en el Congreso los diputados a tiros, nosotros ya no sabíamos qué hacer y lo primero que tuve que hacer, la primera decisión que tuve que tomar fue encontrar a un amigo mío que sabía en una furgoneta y le dije «dá un favor, vente al sindicato, capa la matrícula de la furgoneta que te vas a llevar los archivos de los afiliados» y se llevó a dejar archivos y cuando en la puerta me digo no me digas dónde los llevas, tú los escondes donde quieras pero no quiero saberlo yo ni se lo digas nada y claro.

Os contaría que el 23F, vamos a 23F el día del golpe de estado de tejero, yo era de la dirección del Partido Comunista de Aragón, una de las medidas que tomamos para garantizar además que los datos personales de todos los militantes no pasaran a la policía, es decir, para guardarlos fue meterlos en una furgoneta, una furgoneta que usábamos de vez en cuando dentro del partido y aparcar directamente en la calle, creo que fue una manera segura de garantizar las fichas y los datos personales de todos los militantes. Y por el momento de la militancia es cuando te detienen en comisaría, cuando pasas por la mano de la Brigada Política Social de Franco a la Política Secreta entras en comisaría y nunca sabes lo que puede pasar contigo, esa es la situación que tienes más fuerte, te pase dos veces, la primera me torturaron físicamente y psicológica también, amenazándome con mi familia y en la segunda que me atató en cuanto físico de pegarte y de, pues hubo un hecho que me mandaron a una mujer y sin explicarme nada, entró en el calabozo, el calabozo que estás aquí sola, cerró la puerta por dentro y me mandó desnudar, desnudar entera, también quitarme las bragas y entonces me cachéo viándome dentro de la boca como antes, debajo de las asilas, entre las piernas y me dijo doblate hacia adelante, me miró los genitales y me abrió también el ano.

Y el peor momento, yo creo que fue los primeros meses de clandestinidad y el tiempo que estuve en Epila escondida, eso para mí fue el peor momento porque además tuve que estar escondida en casa de una persona que tenía pocos recursos económicos y yo prácticamente no comía, me daba vergüenza comer cuando era una mujer que tenía su marido en la cárcel porque le había pegado un golpe a un guardia civil porque le había quitado al guardia civil un televisor y le dio un golpe y estaba el hombre en la cárcel, era una familia de muy pocos recursos a la que nos llevaron a otra militante y a mí en Epila, las cuevas de Epila, y para mí aquello fue una experiencia muy mala porque me avergonzaba de tener que comer de algo que era de ellos.

La militancia a veces es dura, quema mucho porque supone muchas horas, muchas horas libres que tendríamos que dedicar a la familia, a las amistades y las dedicamos a la militancia, pero al final es muy duro, es muy duro quemarse en ambientes que son tan bonitos, que construyen tanta comunidad, pero bueno siempre tenemos a las compañeras y a los compañeros que nos acompañan en todo este recorrido y donde nos tenemos que apoyar. Recuerdo la muerte de Grimau, de Julián Grimau, uno de los dirigentes del Partido Comunista, y como digo los estados de excepción, el estado de 70, la muerte de Eruano, después recuerdo con una terrible tristeza el asesinato de los abogados de Atocha, todos los abogados de Atocha eran amigos míos, yo conocía a todos, había tenido con ellos ser militantes del PC, había tenido con ellos reuniones, las mantenía con la cierta regularidad, eran por tanto vigentes, eso lo recuerdo, recuerdo el entierro al que estuve en Madrid.

Con la llegada de la democracia todo el desencanto que supuso porque esa situación, habíamos militado mucho, trabajado mucho por una situación democrática amplia y los resultados que vimos los democráticos no nos gustaron, no nos convencían, estábamos muy cansados, defraudadas y desilusionadas, una cierta sensación de traición por parte de la ciudadanía porque veíamos que la militancia, los partidos que habíamos trabajado duro en el franquismo por traes la democracia, cuando nos presentamos a las elecciones tanto autonómicas, o sea tanto generales, como las municipales no conseguimos los resultados suficientes que esperábamos. Cuando llevas un tiempo largo en lo que casi todo te sale bien o todo te sale bien y de repente en pocas semanas pues todo te sale mal y de repente las personas con las que compartías espacio ya no están y te toca el doble trabajo y de repente no te sale o no te ves cabacitado y piensas que todo va a ir mal y ahí es cuando lo ves negro, pero bueno.

El peor momento siempre es cuando luchas por algo durante mucho tiempo, pones mucha fuerza en lo que estás haciendo y llegas al final y pierdes, pierdes eso que por lo menos pues por ejemplo cuando hicieron el cinturón fue un chafón después de muchos años de militancia y demás, pero sin embargo si dándole la vuelta la vamos el razonamiento y la experiencia te dice que muchas de las cosas que has estado luchando por ellas resulta que afloran porque solo hemos vivido en el barrio pues a los 15-20 años, muchas de las cosas que estabas luchando fuerte por ellas, luego te has cuenta que a los 15-20 años se ve como normal lo que estabas diciendo «joder, pero mientras tanto has tenido que salir una fuerza tremenda».

Acto 4

que cómo lo hicieron, no? O sea, yo creo que ahora es complicado y eso que supuestamente tenemos capacidad para hacerlo, espacios libres y así. Si a mí ahora me parece complicado luchar por mis luchas sociales y tengo un espacio legal, imagínate si no lo tuviese.

Los lazos de amistad y de compañerismo a partir desde cero y construir cosas que muy participadas, siempre pensando en el colectivo y a ser responsable de lo que dices. Si tú estás diciendo una cosa, no puedes practicar la contraria. Entonces, a todo eso me ha ayudado y la verdad es que después de pasar tantos años no entendería mi vida sin haber participado en todo esto. Hay un libro de Maximo Gorky que es «Así se templó el acero» y yo creo que describe bastante bien esa novela lo que supuso los tiempos de lucha en clandestinidad para todos los que participamos de aquella situación. Nos hicimos muy fuertes y eso a mí me ha servido lógicamente para tiempos después. Fueron momentos muy duros pero esos momentos muy duros nos construyeron con muchísima fortaleza para abordar el resto de nuestra vida con unas características que creo que fueron positivas.

Yo creo que más me ha portado ella a mí que yo a ella. Con el tiempo te va costando más y tal pero estoy demasiado condicionado por esa manera de actuar y resulta ya difícil cambiarlo.

Totalmente no me arrepiento absolutamente de nada de lo que he hecho. He aprendido mucho he conocido a gente súper interesante y pienso que yo no sería como soy sino fuera por la militancia. Pues me encantaría preguntarles a toda esta gente que luchó en esa época cómo lo vivía, cómo lo vivía su familia, cómo lo vivían sus amistades. Yo creo que todo el recorrido que hemos hecho con mi pareja y la familia que hemos formado y toda la vida yo creo que es una satisfacción que hay que dar. Hay que dar lo poquico que hemos hecho por mejorar la sociedad y por mejorar la vida de la gente pues yo creo que es lo que importa y hay que dar. Hay que dar porque vas por el barrio y casi por donde pasas has participado que el urbanismo pues que se hiciera en pues pensando más en la gente que los institutos pues todos los institutos que hay los reivindicamos pues también la gente del barrio, el centro de salud, vas ahora al centro de mayores y es una de las reivindicaciones que también se hizo hace años desde la asociación y ahora ves la de la gente y la mayor que vaya a disfrutar dices bueno pues mi granito de arena ha ido el puesto y esa es la satisfacción que te queda en la vida de haber hecho el bien.

La verdad es que yo recuerdo como las épocas más importantes de mi vida aquellas, aquellas en donde había una solidaridad tremenda, donde había unas asambleas de distrito y de facultad enormes que hoy no las hay. Donde cada huelga que teníamos había clases paralelas para que pudiésemos seguir presentando los examenes o sea donde había esa solidaridad con la clase obrera y íbamos a las fábricas y contribuíamos en las cajas de resistencia que se llamaban para que aquellos sobre los que se ponían en lucha pues pudiesen tener que no iban a cobrar, pudiesen tener recursos económicos. Esa ilusión donde además debatíamos todo, debatíamos las formas de relación, de pareja, el patriarcado, el amor libre hablábamos de todo, de cómo hacer otra sociedad diferente.

Sí, sí, considero que me ha merecido la pena, yo lo buscaba, lo quería, estoy orgulloso de haber sido una persona que he luchado contra la dictadura y además se me ha aportado obviamente analizar políticamente, siempre que nos uníamos, siempre que tenemos una reunión analizamos políticamente la situación, la situación política, era el primer punto que hacíamos siempre, se le exponían y comentábamos. ¿Por qué? Que fuerzas sean por un lado, por otro, lo que pasaba en la dictadura que no salía ningún periódico, porque no había ningún debate, pues se debatía, aprendes cosas, aprendes y aparte que es lo que te pide mentalmente, lo que te pide tu cuerpo es usar contra la dictadura, siempre, y eso estoy segura, y lo volvería a hacer.

A ver, yo creo que hay muchas preguntas que se les pueden hacer, muy interesantes, sobre todo donde se reunían, cómo se movilizaban o porque, bueno, el por qué luchaban yo les más no lo entiendo, pero sí que es verdad que los ideales pueden haber cambiado, entonces yo creo que sobre todo les haría muchas preguntas y agradecería un montón que hubiésemos, bueno, que hubiesen favorecido esta transición a la democracia. Para mí ha sido la experiencia vital más importante de toda mi vida, o sea, una experiencia vital, experimentada, porque experimentar la solidaridad, la fraternidad, el estar en comunión con otras personas, profundamente, el luchar por los mismos objetivos, intereses, es una experiencia, yo creo que necesaria en la vida, y muy impactante y determinante, que crea una impronta especial social, y yo eso tuvo la fortuna de vivirlo, esa experiencia de solidaridad y fraternidad, entonces me decía la pena por eso, y también porque yo, como se contaba, vivía clase obrera en un barrio periférico, mis opciones vitales eran muy pocas, y además, al ser mujer, divididas por dos, ¿no?, no había estudiado, tenía la penasformación, entonces una mujer de aquella época, tenía muy pocas opciones vitales, su destino era el matrimonio, casarse y tener hijos, y yo realmente, aunque tampoco era muy consciente al principio, realmente era rebelde y esa vida no me gustó, no la quería, entonces esta lucha política, lo que me permitió es abrir una puerta, ver nuevas posibilidades.

Es lo que me ha dado vida, no me imagino estar cerrando los ojos a lo que está pasando, por ejemplo. No solamente ha creado un pensamiento que es con el que vivo y que es el que me muevo, sino que además me ha facilitado relaciones, contactos, conocimiento social y tranquilidad conmigo mismo, en muchos momentos la sensación de sentirme en el sitio, además, en el que mi propio pensamiento pide que me pueda sentir. Bueno, pues primero de todo, agradecerles a todas ellas, a todos ellos, toda la lucha que han dado por esta ciudad, por su gente, por las libertades que ahora gozamos y que pueden ser amenazadas ahora mismo, que van a darles también un mensaje de que la lucha no para, que todos los movimientos sociales están activos, con más o menos gente, pero que vamos a seguir luchando, que la juventud está en pie, aunque no lo parezca.

Yo a mí, con muerencia, me gustaría decirles a los jóvenes que por favor que me inviten que hagan lo mismo, yo tengo una pena satisfacción, yo condiciría con el poeta aquello confieso que hay vivido, cuando ya tienes la vida al tremendo, ya he cumplido los 70, tienes que echar la mirada detrás y decir, bueno, has servido para algo, has hecho algo, te has… yo tengo la plena convicción de que hemos trabajado, que hemos contribuido, hemos hecho cosas y hemos desarrollado muchas actividades, que después en el trasfondo hemos hecho la revolución y hemos salvo al mundo, pero en nuestro entorno hemos hecho lo que teníamos que hacer y además sinceramente yo tengo una profunda satisfacción.

Claro que merece la pena la militancia, me ha aportado primero ser una persona, digamos, con proyecto y con sueños, con esperanzas y con ideales, cosa que en el franquismo era absolutamente necesario para poder sobrevivir, ¿no? Me ha proporcionado tremendo compañerismo, sobre solidariedad increíbles y sobre todo saber que se formaba parte de un proyecto común que la esperanza era tener libertad, tener democracia y ayudar a que en este país empezaran las cosas a cambiar, sobre todo para empezar a dar derechos y empezar a dar libertades, ¿no? Hoy en día una de las cosas que más me preocupa, me cabrea, me indigna, es la ligereza con la que se habla de dictadoras, se habla de dictadores cuando se valoran, se permiten conceptos como el de la libertad o como el concepto de la democracia que se convierte en cosas totalmente distintas de aquello por lo que se luchó y por lo que costó tanto conseguir, ¿no?

Acto 5

Como ha cambiado la cosa, que cuando nosotros estudiamos historia y estudiamos el nazismo, pensamos que era una cosa muy lejana que nunca iba a poder suceder. Ahora vemos vídeos de la gente levantando el brazo, de la gente con mensajes que piensan que son patrióticos y son, en realidad, fascistas, pero tal vez ellos no lo identifican, creo que esto se ve a una desinformación, que mucha gente que de verdad no entiende lo que está diciendo o no ve las consecuencias de lo que está diciendo, que odia a las personas simplemente por ser de otro sitio, por ser diferente, y creo que aquí nosotros, tanto desde nuestro movimiento como otros movimientos sociales, otros sindicatos, otras asociaciones, tenemos el deber de ponernos en primera línea de batalla, y decir que esto no es así, que las cosas pueden ser distintas, que no toda la juventud es de derecha, es que es algo también que se dice mucho.

Sí, yo creo que en las actuales circunstancias el fascismo es perfectamente posible, no hay más que ver lo que dan las encuestas, los resultados electorales en Sudamérica, aquí en Europa, etcétera, y es perfectamente posible que vuelva a pasar, porque la gente no tiene memoria, se olvida, y después tenemos un problema de que nos teledirigen a través de las redes, las comunicaciones, etcétera, y la gente es poco reflexiva. El fascismo nunca se ha ido, el fascismo se escondió, se disfrazó, y pasó por decirlo de alguna manera a formar parte de células durmientes que están volviendo a aparecer ahora. Quiero decir, lo que aparece ahora no es que aparezca de nuevo, sino que estaba escondido y lo han sacado a la luz, porque han visto que es el momento oportuno, han tenido ellos suficientes generaciones de jóvenes en libertad para haberlos alerdados, porque yo creo que han entrado en una pacía y en una falta de compromiso absoluto.

Yo creo que el fascismo nunca se ha ido, entonces, volver.

Quiero decir, que el fascismo no se desarrolle en dictaduras totalitarias, no significa que haya fascistas que hayan asubido cargos durante todos estos años. ¿Ya no son España? Pueden volver, y estamos volviendo.

Un lema de las comisiones estudiantes revolucionarias, el fascismo nunca fue involucionado, que la mentira evolucionó en Taragón y en España, pero sí que puede volver, eso sí, y estamos volviendo. Si llamamos fascismo al gobierno PPVox, pues lo tenemos ya aquí, o sea, en Taragón ya lo tenemos, por lo tanto, yo pienso que depende fundamentalmente de nosotros, teniendo en cuenta muchas variables, lógicamente, que no me voy a meter en ellas, el tema geopolítico, etcétera, etcétera, pero depende mucho de nosotros, de la movilización que tengamos y sobre todo los jóvenes. El fascismo es obvio que puede volver. La pregunta sería si estamos dispuestos a dejar volver al fascismo.

Yo creo que la juventud realmente no es como nos la pintan en redes sociales, creo que hay mucha juventud comprometida también, solo hay que ver las aulas que visitamos, los talleres que hacemos en los institutos, también hay mucha juventud comprometida, hay mucha juventud que no va a dejar que el fascismo vuelva, entonces vamos a acogernos a esa esperanza, a esa juventud comprometida, a esa juventud que nunca va a dejar que vuelva el fascismo. Lo que es que pueda volver es que ha vuelto.

Las últimas elecciones del departamento alemán es el fascismo puro y lo que tenemos es lo que ya sabemos. Cientos miles de inmigrantes que mueren en las aguas del Mediterráneo, en un hecho escandaloso de diferenciar pues el tipo de vida de unos y de otros, y ya lo de Gazi y Palestina es fascismo puro. Bueno, el fascismo está ahí, es que no se ha ido, es que la transición nuestra del franquismo al momento actual ha estado ahí, es una mancha oscura y en la sombra no sólo en España sino en el mundo. Sí, claro que puede volver, seguro, vamos en ello están. El fascismo puede volver porque el fascismo siempre, siempre, históricamente, digamos, ha apoyado en tres cuestiones.

Una de ellas ha utilizado la preocupación y el malestar, digamos, general para buscar el culpable. Entonces, en este caso concreto lo estamos viendo. Los culpables son los y las inmigrantes que son los que vienen, los que quitan, los que invaden, los que conquistan y todo lo demás. Entonces, ese es uno de los elementos. El segundo elemento tiene que ver con el populismo que le dice a la gente que quiere oír. Entonces le cuentan todos los problemas que tiene y dicen que ellos lo van a resolver y lo van a resolver con orden, con seriedad y con legitimidad, que es la legitimidad que da el tener razón, porque construyen su propia razón. Y lo tercero se apoyan, y eso es especialmente notable en los tiempos que vivimos, en la difusión de bullos, mentiras, engaños y propagandas.

Devels, el ideólogo del nazismo, evidentemente lo tenía muy claro. Cía que una mentira, si la repiten mil veces, se convierte en una verdad. El partil de ahí se asume, era el instigador de todo el régimen y de todo el sistema propagandístico del tercer rey de Hitler. Ahora cuentan además con las redes sociales, redes sociales que yo muchísima veces defino como estercoleros, porque evidentemente son lugares y espacios donde probablemente nacieron con una intención, son espacios por el que circulan y trasintan bullos, mentiras, engaños, falsedades y que además tranquilamente permite a cualquiera, incluso sin decir quiénes, poner y escribir la mayor salvajada que haya.

Con otro formato yo creo que ya está aquí, con otro formato un poco distinto, pero mi opinión es que está aquí y hay un proyecto para aniquilar la democracia liberal sin lugar a dudas a nivel mundial. Eso lo tengo clarísimo porque es la gente más poderosa quien está en este momento señalando que la democracia es un obstáculo en sus negocios.